Contabilidad creativa

¡Pasen y vean, señoras y señores!, ¡Esto es contabilidad creativa, el mayor espectáculo del mundo! Porque hoy no vamos a hablar de macro o micro, ni de estadísticas, ni tan siquiera de poblaciones o de fenómenos paranormales. Hoy hablamos de la simple y corriente contabilidad. Esa que creó el fraile, hacia finales del siglo XV, y que, básicamente, seguimos usando hoy en día, solo que con un poco de más ornamentación para demostrar la capacidad creativa del mundo moderno. De vez en cuando hay que tratar de temas cotidianos, de la vida real, no de elucubraciones teóricas.

Empezaré por presentar a la principal protagonista, por un día, de nuestro gran espectáculo. Se llama Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria, SA, también conocida como SAREB o banco malo, aunque a sus gestores no les gusta este apelativo. La SAREB es la sociedad creada, a finales de 2012, para hacerse cargo de la gestión de los activos tóxicos de la banca, especialmente de los bancos intervenidos por el estado, y que tiene una vida programada de 15 años. Desde aquí me atrevo a asegurar que no tendrá esa duración.

La SAREB es como un almacén de residuos tóxicos. Solo que en este caso los residuos tóxicos son inmuebles de difícil venta y activos financieros de difícil gestión y recuperación. Como todo almacén de residuos tóxicos tiene unas normas, aparentemente muy estrictas, y un personal muy calificado, que no sabemos exactamente qué hace, pero muy cualificado. Y digo lo de, no sabemos qué hace, porque las ventas de activos las hacen los bancos que eran sus dueños anteriores y perciben una comisión por ello ¿A qué ya os empieza a gustar e interesar esta verbena? Yo te vendo el activo, tú me pagas por él y luego me lo dejas para que yo siga con las gestiones de venta y, por supuesto, me pagas una comisión por hacer tu trabajo.

La prueba de que el personal es altamente cualificado nos lo proporciona la propia SAREB en sus memorias anuales, al dar cuenta de las retribuciones que perciben. En 2013 los sueldos y salarios abonados ascendieron a 13.246.000 euros, a los que debemos restar la retribución del Consejo de Administración, 1.435.000 euros, lo que suponen unos salarios para el personal de 11.811.000, lo que significa que con una plantilla media de 126 personas, el salario por persona fue de 93.738 euros. En 2014 se redujo un poco el salario medio y ascendió a 89.020 euros, que son el resultado de dividir el total de salarios abonados al personal, 21.721.000 euros, entre la plantilla media del año, 244 empleados, estos salarios no incluyen la retribución del Consejo de Administración de 1.527.000 euros. Y no conformes con estas modestas retribuciones la SAREB pagó honorarios de profesionales por importe de 58.164.000 euros en 2014 y 37.764.000 euros en 2013.

Ya veis que la información contable es muy útil, pues nos permite preguntarnos ¿qué hacen los 314 empleados que la SAREB tenía a finales de 2014 si tienen que pagar unos honorarios a profesionales externos tan importantes y comisiones por gestiones de ventas que alcanzaron los 207.818.000 euros en el último año?

Edificio en el que se encuentra la sede de la SAREB
Edificio en el que se encuentra la sede de la SAREB

Pero ahora viene lo mejor, donde de verdad se plasma la creatividad. La SAREB se constituye con unos fondos propios, capital más reservas, de 1.200 millones de euros y para financiar las operaciones de adquisición de activos, emite bonos por valor de 49.000 millones euros, aproximadamente, y deuda subordinada por 3.600 millones de euros. La deuda emitida es a interés variable. Interés variable del que todos conocemos que, desde julio de 2012, no tiene visos de subir, gracias a la decidida intervención del Banco Central Europeo (BCE) en apoyo del euro, después de varios años de ponerse de perfil ante la crisis. A pesar de todo ello a la SAREB le entra el vértigo y el 2 de agosto de 2013 contrata un “swap” de tipo de interés que cubra el riesgo de que suban los tipos de interés en el mercado.

Pausa. Un “swap” de tipos de interés es un acuerdo financiero que permite un intercambio de posiciones, de tal forma que convertimos un tipo de interés variable en fijo o viceversa. Y se basa en lo que se denomina un derivado de cobertura, un producto financiero.

Regresamos. Como la emisión es tan grande, cubrió el riego sobre 42.000 millones, los efectos del derivado de cobertura es significativo y supone tener que registrar 2.709 millones de euros de pérdidas, pero no se llevan al resultado del ejercicio, se registran en Patrimonio Neto, deducido el efecto del Impuesto sobre Sociedades. Otro invento para minimizar el importe de la pérdida. Total que la pérdida del ejercicio 2014 ha sido de “solo” 585 millones de euros, más del doble que las pérdidas de 2013. Pero la “comunicación” de la SAREB nos dice que el EBITDA, ha sido altamente positivo. Si no fuera por las provisiones, esa tontería que el Banco de España obliga a registrar para que los activos se reflejen por su valor real, la SAREB sería un lujo, nos dicen en una nota de prensa.

Un lujo que ya tiene un Patrimonio Neto negativo de -1.700 millones de euros. Es decir, los gestores y gestoras se han comido los 1.200 millones iniciales y 1.700 millones más. A 31 de diciembre de 2014 los accionistas de SAREB, el Estado entre ellos con el 45%, han perdido 3.000 millones en 2 años y lo que te rondaré morena, que diría un castizo. Pero nos olvidamos de un detalle más, por culpa de la contabilidad creativa. En las cuentas de la SAREB hay registrado un activo denominado “Activos por impuesto diferido” por valor de 1.020 millones de euros que reflejan el Impuesto sobre Sociedades que se recuperaría en el futuro, si es que llegan los beneficios. El auditor, de forma sorprendente, no lo pone en duda, a pesar de lo visto en estos dos años y en teoría solo quedan 13 años para lograrlo. En mi opinión son 1.020 millones de euros a sumar a las pérdidas ya conocidas, lo que hace que la pérdida sea de más de 4.000 millones de euros, pero nadie verá escrita esta cifra en balance o cuenta alguna, ni tan siquiera en las páginas de algún medio. La contabilidad creativa causa estos efectos adormecedores que nublan la vista.

A este ritmo, dentro de poco, veremos a los gestores de la SAREB a las puertas del Ministerio de Hacienda, tesorero de papá Estado, cantando esta canción tan de moda en otro tiempo.

salud a tod@s

Pedro L. Egea

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