Concretamente todos, sumamos 111

“Si sumas a las dos últimas cifras de tu año de nacimiento, los años que vas a cumplir en 2011, el resultado te dará 111.”
Con el permiso de vuestro amigo Juan, hoy voy a hacer un acto de egocentrismo entre esta plantación de compromisos académicos que atravesamos el mencionado y servidor. Junto a unos amigos y/o compañeros de viaje, inicié hace algún tiempo una aventura musical que no alcanzo a valorar. Hasta el momento… me aporta ilusión y momentos gratificantes. Quién sabe cuándo dirá basta. Nosotros nos hacemos llamar CientoOnce, y aunque todavía caminamos sobre un andamiaje más que primitivo, me muero de ganas de caminar dentro de nuestra arquitectura musical. Enseñársela al mundo, que la disfruten, poder disfrutar habitándola y habitándonos. Por eso… hoy traigo este reportaje que hace unos meses fue publicado y que me han descubierto hace escasos minutos. Habla de nuestro nombre… un nombre con magia por lo que cuentan… ¿no creéis? A mí me ha ilusionado un poquito más. Por esa razón que antes pasó de largo… quien sabe hasta donde llegará la aventura. Por eso… hoy os presento a estos tres ilusos antagónicos que convergen en una sola melodía. Espero que os agrademos un poquito en nuestro primitivismo musical [yo soy el de la derecha].
Fue solo un instante – CientoOnce

Os invito que nos sigáis en Facebook… para que así en próximas semanas tengáis noticias nuestras “just in case” os hayamos parecido majos ^^. Deseo también que os haya agradado al menos el reportaje… vaya casualidades nos tiene preparadas el contador del tiempo. Todos sumamos 111.
Fran Blanco

3 comentarios

  1. Obviando el hecho de que tal curiosidad matemática se cumpla también en mi caso, cosa que nada más demuestra cierta curiosa casualidad, no puedo más que responder no al hecho en sí del resultado, ni tan siquiera al método, sino a ese aura de misticismo que rodea el artículo. Ciertamente no hay que estar muy familiarizado con la matemática para saber que existen multitud de curiosidades en esa línea, asombrosas muchas ellas, como por ejemplo la leyenda sobre el tablero de ajedrez (http://www.matebrunca.com/Contenidos/Matematica/Historia/historia-ajedrez.pdf) por mencionar uno de los más conocidos.

    Sin embargo no me quedaré contento si no muestro mi indignación al respecto de la parafernalia pseudocientífica y esotérica que rodea el numerito de marras en mencionado artículo, ya que POR DESGRACIA he seguido desde hace tiempo al autor. Como ya comenté a Fran por msn, el personajillo de marras pervierte la ciencia con premeditación y alevosía con dos claros objetivos, uno consecuencia del otro: Ganar dinero y confundir a la gente infundiéndole un cierto temor a la ciencia oficial con palabrería pseudocientífica, cosa que a mi modo de ver me parece completamente inmoral. De hecho, éste personaje y yo hace tiempo que coincidimos en varios foros de astronomía (no confundir con astrología, POR FAVOR) en el que su voz fue acallada, y no por falta de razones ni de paciencia, ya que se hicieron evidentes los intereses que ese personaje tenía en dichos foros los cuales eran ni más ni menos que reclutar gente para sus proyectos de desinformación. Parece ser que ha desistido de hacerlo en los cauces “serios” (pongo comillas por el buen rollo y el humor que impera en esos sitios, no por desvirtuar la ciencia per se) y ha variado su rumbo, supongo yo, hacia derroteros más acordes con su infame objetivo que es, como ya he dicho, ganar dinero de forma inmoral engañando y confundiendo a la gente.

    No puedo terminar sin hacer cierta autocrítica y justificar mi argumento ad hominem basándome no sólo en el autor, sino en la indignación y el nudo en el estómago que se me forman cada vez que alguien, con pasión y cierta ignorancia lee un artículo pseudocientífico o “magufo” http://blogs.elcorreo.com/magonia/2007/2/20/-magufo-la-wikipedia- y sonríe complacido porque dicha palabrería le ha llegado al alma sin haberla analizado, simplemente por haberse sentido más unido al cosmos del que somos hijos. ¡Pero no es así! La verdad es que somos literalmente polvo de estrellas, lo cual no nos hace hijos del cosmos, sino el cosmos mismo. Si uno quiere saber lo que ocurre en el universo hay que empezar mirándose al espejo, mirando al semejante, analizando críticamente los hechos que nos rodean y leyendo el libro de la naturaleza sin ningún tipo de sesgo idealista.

    En definitiva, lo que creamos o no no creará una verdad pero el mejor modo de descubrirla es siendo escéptico y analítico sin renunciar por supuesto a lo que nos dicte el corazón pero tomando ese sentimiento como una guía o empuje y nunca como un fin mismo. Si lo hacemos nos engañamos a nosotros mismos y nos perdemos la verdad, que en muchas ocasiones y como se ha dicho hasta la náusea… supera a la ficción.

    Un saludo.

  2. Khiara!
    A mí sí que me cuesta imaginarlo!! jaja, pero esperemos que pronto seamás fácil. Mil gracias por tu siempre apoyo en todos mis caminos^^ Petonaco!

    Héctor!
    Cierto es que ya me hablaste de este hombrecito que intentaba colarla de todas las maneras… jeje. Vaya truhán! Aun así yo soy de esas personas que ante la ignorancia, se queda con esa parte superficial y aparentemente atractiva, pero ahí estás tu para descubrir estos entuertos. Siempre aprendo muchas cosas de ti en este sentido. Yo imagino que esto le ocurre a todo el mundo en los campos que no son de su interés principal… quedarse con lo superficial en vez de indagar en lo más profundo que sería lo ideal, y que así nadie pudiera quedarse con nuestro beneplácito tan fácilmente. Efectivamente… el escepticismo es el único y verdadero camino del cononcimiento. “No dejes que te relaten lo que tus propios ojos pueden contarte” me dijo una vez alguien muy sabio que merodeaba por mi casa.

    Me quedo con un gran sabor de boca con tu intervención! En este rincón agradeceremos mucho tus participaciones que seguro que son siempre tan enriquecedoras. No dudo un instante que trataremos temas parecidos que seguro te inspiran indignación, jeje 😉 Un abrazo barbas!! Gracias.

    PD: Me encanta el concepto MAGUFO, lo apuntamos.

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