Collages y resistencias cotidianas: vidas que merezcan la pena ser vividas

Hoy os doy un brevísimo paseo a través del collage y algunas de mis lecturas. 5 ilutraciones de una servidora y 4 citas de mujeres que me han enseñado historias, reflexiones y sentires. Ahí van:

“Sus recuerdos de la calle Beaterio hasta los nueve años se enmarcan en la convivencia vecinal y en el aprendizaje de la solidaridad a través de las mujeres. Es una de las herencias vitales de su madre que le dejaron huella desde su infancia”

Eva Bermúdez Figueroa en Rosario Domínguez: Una vida de lucha sindical.

“Los epistemicidios se han dirigido contra aquellas comunidades que suponían un peligro en sí para la existencia del orden vigente”.

Pastori Filigrana en Descolonizar y despatriarcalizar Andalucía. Una mirada feminista gitana-andaluza.

«Vivimos en un país centralista. Madrid manda. Las grandes ciudades son las que toman decisiones. Las que marcan las pautas, los ritmos. A veces parece que la vida y lo importante sólo sucede en estos núcleos. El resto está siempre en un segundo plano, sin importancia, como si necesitara poco. Como si sus habitantes no tuvieran nada que decir.

Y si el medio rural es el gran olvidado, ¿qué pasa con las mujeres que lo habitan? ¿A qué plano pasan? ¿Cómo se las tiene en cuenta si en el lugar en que viven no se las contempla ni se las tiene en cuenta?
La respuesta es que las mujeres del medio rural son doblemente discriminadas. Doblemente obviadas. Doblemente olvidadas. Primero por su género, pero también por el lugar en el que residen y trabajan.»

María Sánchez en Tierra de mujeres.

«Mi abuela fue una de las primeras vecinas que, en Jaén, se mudó a uno de esos grandes edificios que hoy ocupan la Avenida de Andalucía: bloques de diez o doce plantas, donde, en cada una de ellas, había hasta tres pisos. Lo que antes era una calle, la modernidad lo transformó en bloques de hormigón. Pero eso no terminó con la vida de antes. Cada tarde, las vecinas se reunían en los bancos de la puerta para hablar de su día, se veían en la tienda de abajo o iban juntas al mercao.»

Virginia Piña Cruz en La plaza de mi barrio es un campo de batalla.

Y una cosa más: ¡Leedlas!

Araceli Pulpillo

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