Siempre me aprovecha repensar la emancipación intelectual que Rancière planteó en su libro El maestro ignorante. Ésta caracterizaba a aquel alumno o alumna capaz de poner su inteligencia al servicio de su voluntad. Tal debía ser, según Rancière, el único fin de la educación y de los maestros dentro de ella. Nada de enseñar esto…