Puede que los simples mortales no merezcamos protagonizar tragedias y que dicho privilegio tan sólo se les reserve a dioses, semidioses y héroes. Sin embargo —y arriesgándome a ser improcedente—, creo que sería injusto reducir La Perla a un drama social. Bien es cierto que sus personajes son presentados como hombres y mujeres, sin características…