« Pero esta vez, ella lloró. Una explosión de silencio contenido, cercana al pánico, inundó la sala y desbordó a los presentes que corrieron a vocearlo por las calles. Hubo quienes, solícitos, descolgaron prestos sus teléfonos para pedir ayuda pero petrificados por la magnitud del acontecimiento no supieron qué número marcar. Los meteorólogos desempolvaron sus…