Se ha puesto de moda hablar de socialdemocracia, quizá porque algunos pretendan atribuirse los valores que ésta representa para cautivar al potencial electorado. Y está bien que se abrace la socialdemocracia, siempre y cuando el abrazante sea socialdemócrata o, mejor dicho, pase a ser socialdemócrata. Porque podemos estar ante una conversión repentina, como le pasó…