Carta abierta a M. Rajoy

Mariano Rajoy Brey (Wikimedia Commons)
Mariano Rajoy Brey (Wikimedia Commons)

Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quieren que sean los vecinos el alcalde.
Mariano Rajoy Brey, Presidente del Gobierno de España­

Querido Mariano:

No puedo desaprovechar la ocasión que me brinda Amanece Metrópolis, para dedicarte unas cuantas líneas con mis mejores consideraciones. Y eso a pesar de tu menoscaba talla política, tu tantas veces probada incapacidad para la oratoria, dirigir el partido de gobierno más corrupto de la U.E. y tu manera de condenar a la mayor parte de los ciudadanos de este país a una crisis económica que se ha hecho crónica para ellos mientras esa otra España tuya va como un tiro para unos pocos.

Ya empezabas a hacerte notar con aquellos «hilitos de plastilina» que afloraban en el Prestige desde la profundidad de los mares en 2002, la mayor tragedia que han sufrido las costas españolas desde que tenemos memoria, sin que te pasara menor factura. Como tampoco lo hicieran las políticas de aquellos gobiernos de los que formaste parte como Ministro de Administraciones Públicas, Ministro de Educación, Cultura y Deporte, Ministro del Interior, Ministro de la Presidencia, Vicepresidente y Portavoz, que encabezara tu ahora tan encontrado José María Aznar, ni aunque pusierais en marcha la mayor burbuja inmobiliaria de la historia reciente de España. ¿Te acuerdas de Luis de Guindos en 2003, cuando era Secretario de Estado de Economía con Rodrigo Rato de ministro del área, en una entrevista en ABC ante las continuas voces que advertían de que en España se estaba formando dicha burbuja, cómo negaba tal cosa y decía que todavía había margen para el endeudamiento de las familias? Y fíjate, a pesar de semejante desatino, donde ha llegado: Vicepresidente del Banco Central Europeo. Bueno, dirás tú, si Jean-Claude Juncker tuvo como premio la Presidencia de la Comisión Europea después de hacer de su país, Luxemburgo, un paraíso fiscal, a saber dónde puede llegar el chico. No como el pobre Rodrigo, que tampoco se enteró de nada, ni siquiera cuando andaba de presidente del FMI, pero al que supiste quitártelo de en medio antes de que te salpicaran sus dislates en Bankia.

¿Y de la guerra? Qué tiempos aquellos. Con la mayoría del país en contra de la invasión de Irak de 2003, cómo se lo pasaba tu gobierno por el arco del triunfo y no solo eso sí no que además tu presidente se postulaba por todo el mundo mundial como el primer adalid de la misma. Por desgracia, tuvo que venir un grupo de hijos de mala madre para que aquellos atentados en vísperas de las elecciones de 2004 que iban a encumbrarte a la presidencia del gobierno, te quedaran con la miel en los labios.

Pero la suerte volvió a aliarse contigo y cuando en 2007 todo aquel disparate inmobiliario y de finanzas de ruleta que te habías montado con tus amigos neocons a lo largo y ancho del planeta acabó desencadenando la mayor crisis económica a escala global desde el Crack de 1929, a ti te pilló en la oposición y al frente del gobierno al ingenuo de Rodríguez Zapatero que había mandado la S de socialista y la O de obrero del PSOE a hacer puñetas para encaramarse en la cresta de aquella ola. Y que bien lo hiciste Mariano, todavía más de diez años después de aquello, mucha gente se cree que la burbuja inmobiliaria se la sacó Zapatero de la chistera y que tu etapa con el gobierno de Aznar fue una panacea. Vamos que tú te lo montaste, se te subió en el carro otro que acabo cargándose el muerto y andas ahora por ahí pavoneándote a costa de esa España que dices que va tan bien, como si nadie te hubiera dado vela en el entuerto.

Y lo bordaste. El PSOE te lo puso a huevo y conseguiste en 2011, por obra y gracia del singular modelo electoral español, con un millón menos de votos que el propio Zapatero había tenido en las anteriores generales otorgándole solo una mayoría simple en el Congreso, la 2ª mayoría absoluta más importante de la joven democracia española. A solo 16 diputados de la de Felipe González en 1982, cuando todavía andaba él de tapadillo tras su chaqueta de pana.

M. Rajoy con Ángela Merkel (Wikimedia Commons)

Que España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles.
Mariano Rajoy Brey, Presidente del Gobierno de España­

Tu no Mariano. Tú desde el primer momento cuando llegaste a la jefatura del gobierno, muy al contrario de Felipe, fuiste de frente. Y lo dijiste alto y claro: ¡españoles sacrificaros y sacaremos este país adelante! Aunque lo que no puntualizaste, por mucho que algunos lo advirtiéramos, es que aquella estrategia lo que iba a servir era para hacer todavía más ricos a los de siempre mientras el resto nos quedaríamos a verlas venir. Y lo conseguiste, vaya si lo hiciste. España es hoy uno de los países que más crece de eso que llaman mundo desarrollado mientras genera los mayores desequilibrios sociales, se ha consagrado como un nido de corrupción y en el que has logrado ensimismar de tal manera a los ciudadanos que los ha hecho cada vez menos díscolos e incluso capaces de señalar con el dedo a quién se manifiesta en desacuerdo. Y si no ya te apañaste una «Ley Mordaza» para protegernos de los que se les ocurra dar una voz más alta que otra y no te digo de quién se le ocurra sacar los pies del tiesto.

¿Y de la corrupción? Tu trayectoria Mariano es tan impresionante como incólume. Durante años y años, desde los más altos puestos del PP que has ocupado han pasado por delante de ti primero millones y millones de pesetas y después millones y millones de euros fraudulentos, mientras con un equilibrio propio del mejor funambulista mirabas para otro lado. Y lo digo así porque me parecería un insulto hacia tu persona que, como De Guindos o Rato, tampoco te enterases de lo que estaba pasando.

Tras de ti, has ido dejando todo un reguero de cadáveres políticos que acabaron reos de la justicia mientras otros que se atrevieron hacerte sombra fueron borrados del mapa. En Valencia, en Madrid… tantos que hace mucho que tu partido dejó de largo al resto. Joder con Esperanza, mira que te dio lata y al final tuvo que salir por patas cuando todo su edificio en Madrid se derrumbaba. ¿Y de Paco, qué me cuentas? ¿Cuántas veces desarticuló la Guardia Civil la cúpula del partido en Valencia? Y tú, como si nada. A Soraya la mandaste a Cataluña, cuando se estaba liando parda y parecía que se te subía a las barbas. Y lo de Cifuentes, qué me vas a contar. Otra jovencita que dicen que quería hacerte la cama y ni siquiera un master la va a salvar.

Con lo de Cataluña, hay que reconocerlo Mariano, la cosa te ha salido un poco mal. Como ocurrió con Las Malvinas, otro punto álgido y reciente de una estrategia eternamente repetida, quisiste aprovechar un momento de debilidad de tu gobierno para poner en marcha una gigantesca maniobra de distracción que te salvara los muebles y de paso te propiciara algún rédito electoral. Es la única explicación racional que en todo este tiempo resulta posible para justificar por qué convertiste un problema político en un problema judicial. Sí, lograste despertar el nacionalismo patrio y llenar de rojigualdas millones de balcones en España pero en tiempo record conseguiste también lo que el nacionalismo catalán no había logrado en dos siglos de lucha: que casi la mitad de la población de Cataluña quisiera independizarse de España, aun contando entre sus líderes con lo más nefasto de la política catalana. Al final ha sido tu nuevo y único rival en ese lado del tablero político, el camaleónico Ciudadanos –que sabe orientarse mejor que nadie según sople el viento-, el que se ha llevado la gloria de semejante dispendio.

Pero tampoco te lo tomes muy apecho que al igual no pasa de ser una falsa alarma como ocurriera otras veces. Ya vistes lo que paso con Podemos que parecía que se iba a comer el mundo hasta que, entre todos, empezasteis a mover los hilos para evitar que se os subiera a las barbas y, de momento, se diría que lo estáis consiguiendo. Con Rivera y sus amigos en Ciudadanos puede pasar lo mismo. Sí que es cierto que el Ibex 35 no oculta su simpatía por los chicos y Cs parece haber completado su viaje desde el centro izquierda hasta la derecha neoliberal en un plis plas para ocupar el lugar de un PP al que la losa de la corrupción lo tiene cada vez más acongojado. Pero no es menos cierto que la suerte siempre la has tenido de tu lado. Ahora, como ya decía en un artículo anterior en esta misma revista, la huida masiva de inmigrantes y otros tantos españoles al extranjero y la llegada de hordas de turistas disuadidos de otros tradicionales destinos turísticos por la inestabilidad y el terrorismo, están haciendo que por un lado las cifras del paro resulten menos escalofriantes y por otra que esté entrando dinero a raudales en el país. Poco o nada se refleja esto en la salud de las familias pero en la macroeconomía, que es lo que a ti te interesa, tu gobierno cada vez sale más aventajado ante tu admirada Merkel y el resto de compañeros de viaje. Y además, en caso de duda, siempre te quedará la baza del miedo y la apelación a la responsabilidad. La tuya, claro está, que los demás ya sabes que somos unos irresponsables. Y la conjunción de ambas, hasta el momento para tu partido, ha sido toda una garantía de éxito.

En fin Mariano. Ya sé que no te irás nunca… ¡salvo que te echen! Pero, de verdad, si la democracia es capaz de salir de ésta algún día, tu carrera será digna de estudio, ¡qué digo! merecerá una asignatura en Ciencias Políticas de ineludible observancia y cumplimiento.

Un abrazo Mariano, ánimo y se fuerte.

Haré todo lo posible e incluso lo imposible, si también lo imposible es posible.
Mariano Rajoy Brey, Presidente del Gobierno de España­

Felipe Pozueco

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