Entrevista a Bouman, creador del fanzine Paranoidland

Ismael Llopis
Bouman en el Atom fas market. Fotografía de Ismael Llopis.
Bouman en el Atom fas market. Fotografía de Ismael Llopis.
Bouman en el Atom fas market. Fotografía de Ismael Llopis.

Bouman es uno de esos artistas que, además de ser polifacético, consigue transmitir en sus palabras el mismo entusiamo con el que realiza sus proyectos. Desde el fanzine Paranoidland, la webserie La Gurú, pasando por sus cortometrajes de animación como El misterio del reloj, así como su propia editorial Underbrain Books, Bouman consigue unificar en diferentes actividades su pasión por las artes visuales.

Primero de todo, ¿por qué escogisteis el nombre de Paranoidland?

El proyecto nació por las ganas de dibujar y charlando con mi hermano, Miguel Martínez (autor del cómic “Pánico”), pensamos en cómo definir el proyecto incluso antes que elegir el nombre. Probamos muchos antes de quedarnos con Paranoidland. Nuestra idea era buscar un nombre de una ciudad para que todas las historias girasen en torno a ella, además de que estuviese libre el .com y el usuario de twitter. Al final llegamos a Paranoidland, por lo de paranoia, ya que nuestras historias pertenecen al género del thriller, misterio urbano… así que iba perfecto.

En la introducción de vuestro primer número decís: “Esto no es una novela gráfica…”. ¿Qué es Paranoidland: una revista de cómics?

(Risas) Ese titular es cosa de Hernán Migoya que escribió la introducción del primer número. Teníamos ya acabado el número a falta de la introducción y es cuando se nos ocurrió invitar a alguien para escribirla, y así lo hicimos con el resto de números invitando a otras personas que se dedican a divulgar el cómic.
Pero sí, está claro que Paranoidland no es una novela gráfica, y que sigue la filosofía de revistas de cómics por entregas de antaño, por la continuidad de sus historias. Pero es un fanzine, primero porque es un proyecto autogestionado por algunos de los autores, en que todos hemos colaborado sin remuneración. Además de contar con una tirada limitada, está la distribución de los números que ha sido propia, enviándola a algunas tiendas de cómics, acudiendo a ferias… Es cierto que luego no parece un fanzine, porque hemos cumplido con los plazos de publicación (uno cada dos meses durante un año) cuando lo normal en fanzines con historias largas es ver el primero y desesperarte en saber si habrá continuación y cuándo…

En los seis números de Paranoidland, habéis combinado historias serializadas -como Komando, Sitcom infinita, Snufftube y Pánico- con historias autoconclusivas. ¿Había alguna intención en esta mezcla?

Sí, por supuesto. Paranoidland nace con la voluntad de rescatar un tipo de publicación que parece haber caído en desuso, que es el de cómics por entregas. No queríamos cerrarnos puertas, así que pensamos en el lector que quiere disfrutar de historias completas, y también en aquel que quiere comprar un sólo número. Pensamos en los dos tipos de público. También tuvimos en cuenta a autores que nos gustasen y luego otros que recién están empezando, que son personas que están deseando publicar sus historias en algún sitio.

Algo que parece caracterizar Paranoidland, es la diferencia de estilos gráficos entre las diferentes historietas. ¿Ha supuesto esto algún problema a la hora de salir al mercado?

Para nada, más bien todo lo contrario. Si hubiésemos tenido sólo un estilo quizás no hubiésemos tenido tan buena acogida. De hecho entre Komando Accumbens y Pánico -el primero tiene más de underground americano mientras el segundo se acerca más a la animación por su limpieza gráfica- hay un gran salto de estilo, y creo que eso nos ha favorecido.
De todas formas, a términos de mercado, lo único que pensábamos era en seguir unas bases técnicas y cumplirlas (páginas, periodicidad…) que no en hacer un estilo de dibujo o de historia para fabricar a los gustos del público, primero habría que saber qué vende. En Paranoidland queríamos ser nosotros mismos con el riesgo de que eso pudiese no gustar.

Este año 2016 habéis sido nominados a la categoría de Mejor Fanzine en la 34 edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona. A nivel personal, ¿qué ha supuesto la nominación?

Llevo asistiendo al Salón Internacional del Cómic de mi ciudad desde hace 20 años. De hecho, podría decir que Paranoidland nació antes de la edición 33 con la idea de acudir como expositor el año siguiente. Ya de por sí, iba a ser una experiencia pero la nominación fue un premio. Y… ¿qué ha supuesto? Para mí, ser finalistas a la categoría de mejor fanzine ha sido un sueño, la culminación del trabajo de todo un año, una gran recompensa, la verdad. Fuimos finalistas por los tres primeros números que se editaron en 2015, no hubo suerte, pero el próximo año podríamos estar nominados por los tres números restantes. Veremos qué pasa.

Miguel Martínez, Fran Fernández y Bouman en el Salón Internacional del Cómic. Foto Bouman Studios
Miguel Martínez, Fran Fernández y Bouman en el Salón Internacional del Cómic. Foto Bouman Studios

En vuestro entorno más inmediato, ¿qué acogida tuvo Paranoidland?

Por lo que respecta a mis hermanos, la acogida fue muy buena, además de que somos dos de la familia en Paranoidland. Los amigos en general, bueno, saben que hace años que me dedico a hacer cómics, cortometrajes, que tengo una editorial independiente… pero con ellos quizás comparto otras cosas. También a lo largo de estos años, he conocido a personas que han participado esporádicamente en Paranoidland o en otros proyectos y que son amigos también y les alegra ver nuevos trabajos. Estas personas se dedican también al mundo del cómic, la ilustración; de hecho, muchas de ellas nos vinieron a ver al Salón del cómic.
En realidad llevo varios años haciendo presentaciones de mis cortos, ferias donde doy a conocer los libros de mi editorial. Más o menos llevo desde 2007 y ya se sabe, hasta que no estás nominado a algún premio importante, no suelen preguntarte.

Además de Paranoidland, tienes varios proyectos audiovisuales, como La Gurú, que fue nominada a la categoría de mejor actriz en el FEW, el Festival de webseries más importante a nivel nacional. Como director y a nivel de contenido, ¿crees que el mundo online puede llegar a tener tanta influencia como muestras en tu cortometraje

Bueno yo aquí propongo dos lecturas. La primera, que es más general, es que todas las personas dejamos una huella, aunque parezca insignificante. En el caso del mundo online, esta huella se multiplica hasta el infinito; por ejemplo, el simple hecho que te pongan 500 likes en un comentario y empezamos a pensar que somos la monda, pero es cosa de la micro-fama, los micro-egos… y esto en Internet es algo normal.
La Gurú nació como webserie de tres capítulos y finalmente se montó como un cortometraje. Tuve la ayuda de muchas personas, especialmente de vlogueros conocidos actuando en el mismo.
Al principio solía hacer más cortos de animación, porque podía hacerlo todo yo. Sí que es verdad que para las voces y la música buscaba colaboradores, pero me resultaba fácil convencer a una persona un día que viniese a casa y grabase la voz. En cambio, para realizar un cortometraje en imagen real la cosa se complica, porque tienes que juntar varias personas en el mismo lugar y día. Además, de tener todo el material que requiere una buena grabación. Por ejemplo, para La Gurú me prestaron unos focos para los planos interiores.
Aunque cualquier proyecto audiovisual requiere un enorme esfuerzo, me gustaría en algún momento realizar un largometraje; es algo que me queda pendiente.

También ilustraste Corriente sanguínea de Patricia Muñiz y realizaste un booktrailer. ¿Qué te aportó este trabajo?

Corriente sanguínea fue el primer título de la editorial Underbrain Books. La historia nació a partir de publicar la primera parte en Underbrain Mgz (underbrain.com) en el que ya hacía algún dibujo rápido para ilustrar los diferentes capítulos. A raíz de que Patricia Muñiz completase la novela en casa, miramos de conformar un proyecto interesante para ser publicado en papel.
Fue un reto, me falta mucha experiencia como ilustrador pero la historia era atrevida y fue divertido dibujarlo. El booktrailer animado se hizo para la edición revisada, era algo que quería hacer ya cuando se publicó originalmente en el 2012 pero era más trabajo de lo que podía asumir en ese momento. Al final me quité la espina y creo que quedó bastante bien.

Portada de Corriente sanguínea. Imagen de patriciamuniz.com
Portada de Corriente sanguínea. Imagen de patriciamuniz.com

¿Animarías Snufftube?

Sí, incluso me lo he llegado a plantear, pero no sé si como largometraje puesto que la historia es corta, quizás quedaría mejor como cortometraje. Además de querer, se podría grabar con actores porque la historia es bastante realista y urbana. Pensándolo bien… Bang!, mi cortometraje de animación de 2007, es de animación y también podría ser grabado con personas. A veces pienso que debería estar aprovechando más la oportunidad de dibujar grandes monstruos o explosiones en mis cómics o cortos animados que cuesta lo mismo (risas).

En 10 años te ves haciendo…

Siempre que hago algo -cómics, cortometrajes, animación- pienso que será lo último. No por ganas, sino por la falta de tiempo, medios… En 10 años, si sigo vivo, creo que seguiré igual, intentando salir adelante con las cosas que hago mientras intento vivir. Sería maravilloso que entonces pudiese vivir de mis proyectos personales.

Marina Hoyos

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