Blockbusters y sleepers

Tras una ausencia involuntaria de un par de meses, retomamos la sección “Inglés para cinéfilos” con los estertores del verano a la vista. Y vamos a ocuparnos precisamente de un tipo de película que la industria cinematográfica americana ha convertido en todo un clásico veraniego en Estados Unidos. Se trata de los blockbusters.

¿Qué es un blockbuster? En esencia, es una película que genera enormes beneficios para su productora en un período de tiempo limitado, unos tres meses, pero que mantiene su capacidad recaudatoria tras su estreno mediante el alquiler por Internet y las ventas de DVDs y parafernalia conectada con la película (lo que solemos denominar merchandising). Suelen contar con un elevado presupuesto de producción y publicidad, están orientadas al mercado masivo, y se planifican para ser exhibidas durante la temporada de verano en Estados Unidos, siendo el 4 de Julio la fecha más representativa para su estreno, aunque muchas desembarcan en Europa en la temporada otoño-invierno.

El crítico de cine británico Tom Shone publicó en 2004 un libro muy esclarecedor sobre este tema, Blockbuster: How Hollywood Learned to Stop Worrying and Love the Summer, que podríamos traducir como “Blockbuster: de cómo Hollywood aprendió a dejar de preocuparse y a amar el verano”. Como más de un lector habrá identificado, se trata de una modificación jocosa del subtítulo original del film de Kubrick “¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú” (1964), que en inglés se titulaba Dr. Strangelove, or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb, (“Dr. Strangelove, o de cómo aprendí a dejar de preocuparme y a amar la bomba”). Shone hace una revisión de los blockbusters de treinta veranos consecutivos a partir de “Tiburón” (1975), un verdadero hito en la historia del cine que instauró el concepto que nos ocupa. En un momento en que la caída de público en las salas americanas era patente, la Universal Pictures dio un golpe de timón con esta película, en la cual invirtió con generosidad y que estrenó en más de 450 salas simultáneamente tras una tremenda campaña publicitaria. La estrategia funcionó como la seda, ya que la película de Spielberg batió records en taquilla, recaudando más de 100 millones de dólares. De inmediato otras productoras siguieron el ejemplo, y hacia finales de los 70 los ingresos totales de la industria se habían triplicado, gracias a 22 filmes que obtuvieron más de 50 millones cada uno, entre ellos “La guerra de las galaxias” (1977), de la Fox, “Encuentros en la tercera fase” (1977), de Columbia, y “Grease” (1978), de la Paramount. Había comenzado la era del blockbuster.

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En cuanto al origen del término blockbuster, no puede ser más curioso ni estar más alejado del mundo del espectáculo. Se trata de un vocablo que comenzó a aparecer en la prensa americana a principios de los años 40 para designar las mayores bombas utilizadas hasta la fecha en la Segunda Guerra Mundial, unos artefactos de peso superior a 4.000 libras que la Real Fuerza Aérea británica usó en sus bombardeos sobre Alemania, siendo tristemente famoso su empleo sobre Hamburgo durante la que se bautizó con el nombre significativo de “Operación Gomorra” y que destruyó la ciudad casi al completo. Las bombas recibieron este nombre porque una sola de ellas era capaz de reventar (“to bust”) una manzana entera (“block”). A partir de ese momento, la prensa empezó a usar el término de manera figurativa para referirse a cualquier cosa que tuviese un gran impacto público, aunque según recoge el Oxford English Dictionary, su uso aplicado al mundo del espectáculo es bastante posterior, hacia 1957. De lo que no hay duda es de que la acepción está claramente conectada con el nombre de las bombas. De hecho, al buscar blockbuster en el diccionario de inglés americano Merriam-Webster, encontramos lo siguiente:

1: a very large high-explosive bomb

2: one that is notably expensive, effective, successful, large, or extravagant

Ejemplo de uso:

“Este verano las grandes productoras de Hollywood tienen preparados verdaderos blockbusters familiares con los que entretener las vacaciones de los más pequeños y de los adultos que los acompañan al cine”. Fotogramas.

Retirada de un blockbuster sin detonar arrojado por la RAF durante la Segunda Guerra Mundial, y encontrado en el Rhin, cerca de Coblenza, el 4 de Diciembre de 2011.
Retirada de un blockbuster sin detonar arrojado por la RAF durante la Segunda Guerra Mundial, y encontrado en el Rhin, cerca de Coblenza, el 4 de Diciembre de 2011.

No podemos concluir este artículo sin hacer al menos una mención al sleeper, al que podríamos considerar el hermano pequeño del blockbuster. Cuando un filme de bajo presupuesto se estrena sin gran éxito pero excede sus expectativas en taquilla y se mantiene en las salas durante un período de tiempo bastante superior al esperado, se le suele llamar un sleeper. En este caso la etimología es mucho más transparente, se trata de una película que está “dormida” durante una temporada hasta que de pronto “despierta” comercialmente debido al boca a boca. Algunos ejemplos de sleepers podrían ser la espectacular “Memento” (Christopher Nolan, 2000), estrenada en tan solo 11 salas y que tres meses después se exhibía en 500, obteniendo una recaudación superior a los 40 millones de dólares, o “Mi gran boda griega” (Joel Zwick, 2002), que con un presupuesto de apenas 5 millones logró la espectacular recaudación de 368 millones a nivel mundial, y se mantuvo en la cartelera americana durante casi un año.

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Ejemplo de uso:

“Jason Reitman y la guionista Diablo Cody unen de nuevo las fuerzas que convirtieron ´Juno`en un sleeper para esta comedia negra”. Fotogramas.

Ana Fúster

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