Jóvenes, niños, adultos, clase obrera, burgueses, todos formando una pirámide plástica en una escena en la que mademoiselle la Liberté, con sendas las tetas fuera cual si fuese una progrechoni  del coñolaicismo recién salida (entiéndaseme lo de «salida», s’il vous plait) de un rezatorio de la Complutense o del Instituto de Pasados Presentes, puño en alto, como las antiguas divas…

Un lugar populoso. Un espacio acotado por los lamentos. Una caverna oscura llena de grutas terribles. Un territorio poblado por seres fantásticos cuya única razón de ser es nuestro sufrimiento. Quizá un paraíso fingido y colorista que reúne todos los requisitos de la felicidad y que sin embargo es insoportable. ¿Pero qué es el Infierno? ¿Acaso el lugar que concentra…