¡Atención, spoiler!

Spoiler alert

Tranquilos, podéis seguir leyendo. Los pocos spoilers de este artículo aparecen debidamente señalizados.

En esta era de la información, resulta casi imposible acercarse a un cine sin saber con más o menos detalle lo que va a aparecer en pantalla una vez que se apaguen las luces. Pero el bombardeo de publicidad, los comentarios en internet e incluso las productoras están favoreciendo el florecimiento de lo que desde hace algo más de una década ha dado en llamarse spoiler.

Dicho sustantivo deriva del verbo inglés to spoil, echar a perder, arruinar. Referido a alguien que estropea los planes de otra persona o a la publicación de un elemento concebido para desviar la atención de otro similar, se lleva usando mucho tiempo en inglés, y aparece recogido en los diccionarios Oxford, Cambridge y Merriam-Webster. Sin embargo, la acepción de spoiler como “exposición de información sobre el argumento de una novela, película o serie, que revela sorpresas y giros cruciales del guión” es relativamente nueva en inglés, y de hecho el diccionario Cambridge ni siquiera la incluye.

Con relación a su origen, el término apareció por primera vez en la revista americana de humor National Lampoon. En su número de marzo de 1971, la revista anunciaba un artículo para su edición de abril que se titularía simplemente Spoilers. El texto del anuncio era ya un spoiler en sí mismo, pues contaba que éste era el truco que acabaría con el misterio de cualquier película o novela, algo que nos ahorraría tiempo y dinero, y a modo de ejemplo revelaba el final de “Psicosis” de Hitchcock (lo cual no era desvelar mucho, ya que el filme se había estrenado once años antes). En abril se publicó el artículo. En una introducción llena de ironía se afirmaba que los conflictos raciales, políticos y sociales de Estados Unidos proporcionaban al ciudadano medio más estrés y agitación de los recomendables para una buena salud cardíaca. Así pues, para no contribuir a los problemas de corazón de los americanos, a lo largo de tres páginas y media se destripaban a conciencia el final y los giros inesperados de una larga serie de películas y obras literarias.

De aquí, el sustantivo spoiler saltó al mundo de la ciencia ficción, donde comenzó a aparecer en reseñas de películas y libros publicados en revistas especializadas. Cuando empezaron a funcionar las listas de correo electrónico y los foros virtuales, la expresión spoiler warning (“atención, spoiler”) ya se había popularizado. El primer uso conocido de su sinónimo, spoiler alert, apareció en Usenet, un precursor de los foros de Internet, en un post acerca de “La ira de Khan” (Nicholas Meyer, 1982) publicado en un grupo de noticias sobre cine. El término se consolidó en su idioma original y saltó al español hacia principios de este siglo.

Pero los spoilers no sólo pueden aparecer en prensa o foros de internet. En algunas ocasiones, la costumbre hispana de traducir los títulos de películas de forma no literal ha proporcionado spoilers clamorosos. Quizá el más famoso de todos sea “La semilla del diablo” (Roman Polanski, 1968), donde la traducción revela el asunto crucial de la película, ausente en el aséptico Rosemary´s Baby de la versión original. Pero no es ni mucho menos el único caso: recordemos “La última noche de Boris Grushenko”, (Woody Allen, 1975), versión libérrima de un nada revelador Love and Death, o “Solo ante el peligro” (Fred Zinnemann, 1952), traducción del anodino High Noon original. No se puede negar que los títulos españoles son mucho más llamativos, pero todos ellos aportan información clave sobre el desenlace de las películas. Hoy día, sin embargo, este tipo de spoiler es cada vez menos frecuente debido a la tendencia a estrenar la película con su título original en inglés (para filmes de habla no inglesa se sigue manteniendo la traducción).

Un fenómeno común en la actualidad es el spoiler procedente de las propias productoras, que en ocasiones editan tráilers que resumen la película completa, final incluído, lo cual quizá tenga en el espectador un efecto contrario al buscado: como decía aquel número ya lejano de National Lampoon, si ya lo sabemos todo podremos ahorrarnos tiempo y dinero. Tal fue el caso del tráiler de “Náufrago”, (Robert Zemeckis, 2000), donde (¡ALERTA, SPOILER!) se nos revela que el personaje interpretado por Tom Hanks logra escapar de la isla, regresa a su país e intenta retomar su relación de pareja:

Y también el de “Lo que la verdad esconde” (curiosamente, también de Robert Zemeckis y con mismo año de estreno, 2000, y cuyo título original, What Lies Beneath, también apunta maneras) donde se nos hace una narración detallada de los hechos, desvelando imágenes importantes e incluyendo fotogramas de la escena final (solo falta el desenlace):

En este sentido, los teaser trailers, que se están popularizando cada vez más, contribuyen a despertar el interés de espectador sin revelar giros importantes del guión, ya que muchas veces contienen material descartado en el montaje final o incluso rodado a propósito para el teaser.

En cualquier caso, si no quieres que te destripen la película, ve a verla en día de estreno sin haberte informado sobre ella, cuando ya estés en la oscuridad y cómodamente instalado en la butaca cierra los ojos y tápate los oídos para evitar los spoilers de futuras películas de estreno y, sobre todo, nunca jamás hables con tus amigos sobre tus intenciones de ir a ver determinada película. Aunque te parezca increíble (¡ATENCIÓN, SPOILER!) ellos son la principal fuente de spoilers.

Ana Fúster

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