Jay McInerney, retratista de Nueva York y su decadencia

Jay Mcinerney | Fotografía: Alex John Beck, vía theaesthete.com

Al caer la luz, publicada en 1992, fue la novela que convirtió a Jay McInerney en un autor serio para la crítica estadounidense. Una novela sobre el matrimonio y los excesos del Nueva York previo al crack del 87. La primera de una trilogía considerada hoy como uno de los mejores retratos de la ciudad neoyorkina desde la novela.

Jay McInerney (Connecticut, 1955) escribió el borrador de su primera novela en seis semanas tras su formación en el programa de escritura creativa de Raymond Carver y Tobias Wolff en la Universidad de Syracuse, donde coincidió con Donna Tartt y Bret Easton Ellis. Su debut con Luces de neón (Bright lights, Big city, 1984), una historia sobre la vida nocturna de Nueva York, fue todo un fenómeno literario. Se convirtió en una de las novelas más influyentes de su generación, y él en el autor de moda. Escribió el guión para la adaptación cinematográfica protagonizada por Michael J. Fox y otras dos novelas: Ransom (1985) y La historia de mi vida (Story of my life, 1987). Se catapultó al centro del glamour literario y, también le adjudicaron la etiqueta de símbolo de todos los excesos de los años ochenta. Su popularidad transcurría inversamente proporcional al prestigio entre la crítica especializada. Entre varios matrimonios y otros chismes, su vida aportaba varias páginas a la prensa sensacionalista.

McInerney y la prosa de Fitzgerald

Aunque Al caer la luz sea también una novela de excesos y en la que a algunos personajes —los relacionados con el mundo editorial del protagonista— se les haya sacado parecido con personas reales, varias del entorno del escritor; le ha valido el paso a autor serio y ponderado por la crítica.
Jay McInerney es reconocido ahora por el virtuosismo de una prosa que nos recuerda a F. Scott Fitzgerald. Su elegancia y lirismo. Una escritura de oraciones perfectas. Satírico y magnético. El escritor estadounidense que mejor fotografió a la generación de jóvenes acomodados marcados por la primera Guerra Mundial y el crack del 29. Retrató épocas de derroche y jolgorio, con una facilidad sorprendente para pasar de lo frívolo a la crítica social. De retratar la decadencia de una manera poética.

Todas las características de la escritura de Fitzgerald, el análisis de sus obras fundamentales, están condensadas, en forma y contenido, en McInerney y su novela. Una historia sobre la decadencia, social y, concretamente, la de un joven matrimonio perfecto. Excesos y derroche. Prosa elegante. Sátira, frivolidad, y espacio para la crítica social.

En Al caer la luz se acerca a varios y diversos temas. Desde la problemática de las drogas, la ambición, adulterio, anorexia, la vida social y en pareja…

Aunque principalmente es un retrato de Nueva York en el ocaso de los años ochenta, previo al crack del 87; también es una novela sobre el matrimonio y, de hecho, es la pareja el hilo conductor de la misma.

«Quería escribir sobre un matrimonio con éxito, en parte porque mi segundo matrimonio acababa de romperse. Creo que por muchas razones imaginé a Russell Calloway como una especie de trasunto de mí mismo, viviendo lo que Philip Roth llamaría mi “contravida”». —Jay McInerney.

Russell y Corrine Calloway, un ambicioso editor y una agente de bolsa de Wall Street. Aunque los dos son productos necesarios para el resultado de la ecuación, —la historia de ninguno de los dos es prescindible—, sí que podemos diferenciar dos historias paralelas que confluyen en un punto común, el matrimonio. El eje sobre el que transcurre la historia. Podemos distinguir dos arquetipos argumentales para cada protagonista. Ella, un personaje en la búsqueda de sí mismo que decide abandonar su trabajo. Mientras Russell busca la rebelión ante sus propias circunstancias. Con un empleo en el que no logra avanzar, decide, por ambición más que por derechos o justicia, intentar comprar la empresa para escapar de la opresión de sus jefes. Alrededor de los protagonistas oscilan una serie de secundarios que en algunos episodios son capaces de sustentar y formar parte del foco de interés. No por eso es una novela coral, pero a través de estos secundarios y sus relaciones sociales, se nos muestra la manera de enfrentar la vida del matrimonio.

Ambiciosa y elegante

Resulta una lectura agradable aunque contenga episodios más pausados donde la tensión narrativa disminuye. No por ello la curiosidad por continuar la lectura. Muestra de que McInerney sabe dominar los tiempos y el ritmo, para que el lector no abandone. Avanza despacio pero seguro hacia el clímax, con giros o sorpresas que aparecen de forma tranquila, sin prisas. Un ritmo oracional que se aprecia trabajado.

Con todo, una novela ambiciosa y lograda. Embelesa al lector, al igual que lo hacía Fitzgerald, con una prosa, lírica por momentos, elegante de principio a fin.

Título: Al caer la luz
  • Autor/es: Jay McInerney
  • Editorial: Libros del Asteroide
  • Nº de páginas: 560
  • Encuadernación: Rústica

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