Lo cierto es que, en realidad, hay muy pocas diferencias entre Boinas Verdes y gran parte de los western de Wayne a los que nadie niega su calidad: acción, buen pulso y una dirección acrobática. Dado que trata de los primeros años de la participación de Estados Unidos, y que se rodó durante la guerra, la maniquea definición de Wayne sobre la bondad de la intervención americana y la malevolencia del Vietcong resulta algo incómoda al lado de la inversión de roles de las películas posteriores de Vietnam, cuando era de rigor pintar a Estados Unidos como una especie de estado criminal y a los soldados que regresaban de la contienda como simples asesinos perturbados.

Una sala llena de corazones rotos

Vivimos tiempos agitados. Encontrar un bálsamo no siempre es fácil, aunque bien podría serlo la última novela de Anne Tyler, Una sala llena de corazones rotos. En estos tiempos convulsos, una historia encantadora que pone en el otro lado de la balanza a un protagonista con una vida metódicamente ordenada y tranquila. Una tierna representación…