La viuda salió a fumar un cigarro mientras esperaba el resultado. Como suponía, el informe del forense fue concluyente: «el corazón del octogenario Sebastian Soto había sufrido una combustión espontánea y se había convertido en ceniza». Con esas mismas palabras lo explicó horas después el facultativo a los allegados mientras Rosita Cortázar, espejito en mano,…