Si no existiera Godard habría que inventarlo, podrá gustar o no, podrá resultar pedante, insufrible, agotador, o inigualable, sublime, certero, pero su figura y su, importancia para la historia del arte cinematográfico está fuera de discusión, uno de los últimos directores míticos en activo, cofundador de un movimiento cinematográfico cuyo resultado fílmico no ha perdido…